Los nuevos espacios educativos y el aprendizaje

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La renovación y diseño de los espacios educativos debe responder a las nuevas estrategias y metodologías educativas, para ello deben actuar como espacios catalizadores de nuevas formas pedagógicas,  asumiendo diferentes funciones:

  1. Adquieren un valor emocional, crean una empatía con los alumnos, luego pueden jugar un papel decisivo en el rendimiento (aspecto psicológico-empático).
  2. Tienen un papel sobre las metodologías didácticas, así como con las TIC y con las distintas interacciones entre alumnos (aspecto pedagógico-didáctico).
  3. Responden a los modelos didácticos que en ellos se desarrollan (aspecto reflexivo) y trasmiten como cualquier otro espacio arquitectónico distintos signos y lenguajes (aspecto semiótico).

Por lo que el diseño del espacio debe responder al proyecto educativo del centro, el edificio y la estructura de sus espacios no deben limitar y condicionar los modelos didácticos adoptados. Una buena planificación y estudio de los elementos que configuran el espacio como son el equipamiento, acabados, mobiliario, iluminación, material didáctico, etc. ayudan a conseguir los objetivos, contenidos, actitudes o valores planteados por los centros educativos (Gairín Sallán, 1995).

El espacio se entiende así como un recurso didáctico, generador de estímulos, que fomenta el desarrollo de distintas capacidades del alumno. Favorece la autonomía, la motivación y la comunicación-interacción entre alumnos y profesores. Sus características físicas, expresivas y simbólicas, ejercen una influencia en las formas en que los niños se relacionan y comportan.

Características del nuevo espacio educativo:

Además de   los requisitos expuestos, el diseño del espacio debe tener otras muchas características, entre las que se sintetizan las siguientes:

– Ampliable, flexible y abierto, con la posibilidad de admitir cambios en las estructuras (como tabiques móviles, cortinas, biombos, puertas correderas, etc.).

– Bien planificado y adaptable, que admita modificaciones para adaptarse a variedad actividades. De respuesta individual y ajustada a los necesidades específicas.

 – Polivalente, que permita diversas posibilidades de uso y acciones, para facilitar el desarrollo integral del alumnado.

– Seguro y accesible, adaptado a las características de los alumnos, facilitando el acceso a aquellos con necesidades específicas (eliminando barreras arquitectónicas y adaptando el mobiliario, la iluminación, las texturas, etc.)

– Espacio cuyo mobiliario, acabados y materiales, esté diseñado para contribuir a crear distintos usos y ambientes, con los que se identifiquen los alumnos.

-Espacios en los que la iluminación, ventilación y el ruido estén bien estudiados. Priorizando la iluminación y la ventilación natural.

En esta línea Stephen Heppell, experto en innovación educativa y presidente de New Media Environments (Reino Unido), defiende que los alumnos necesitan involucrarse en mejorar su forma de aprender, ser curiosos e ingeniosos, para ello hay que guiarles y estimularles a investigar. Resalta la importancia del espacio educativo en este proceso, en el nuevo diseño del aula destaca la comunicación entre alumno y profesor, no es necesario alzar la voz y debe haber un contacto visual entre ambos, esencial para incentivar el aprendizaje. Las pautas que para él deben seguir estos espacios son: “amplitud y flexibilidad, eliminando distribuciones cuadradas, rectangulares o en fila; dividir el espacio en zonas para trabajar diferentes temas, que invite a divertirse y relajarse; usar distinto mobiliario, como el destinado para las nuevas tecnologías; ventanas y paredes móviles que puedan abrirse al exterior; muchos armarios y áreas para material; disponer de luz natural, aire fresco e incorporar vegetación.”

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La intervención en el espacio del centro no se limita al aula, cualquier otra estancia es susceptible de ser espacio educativo, de esta manera multiplicamos los recursos y ampliamos su utilización. Incluso los espacios considerados neutros y sin uso, como zonas comunes, de acceso y comunicación pueden y deben configurarse como espacios educativos. Gairín y Antúnez (1996) señalan en esta línea, las ventajas que supone exponer ideas, trabajos en el aula y fuera de ella, ya que estimulan a alumnos y profesores a diseñar y compartir un ambiente más personalizado. La transformación de estos espacios, estáticos y monótonos, hasta ahora, dan infinitas posibilidades a la interacción y al aprendizaje. Pasillos, escalera, vestíbulos o jardines se convierten en espacios donde exponer, descubrir, crear, experimentar, intercambiar y mirar, en definitiva aprender.

Según Frank Locker, doctor de la Universidad de Edimburgo, insiste en la idea de “una escuela abierta y flexible, hay aulas pero sus paredes son móviles, los pupitres y sillas son livianos para que se puedan distribuir de diferentes formas. No hay pasillos sino espacios en que los estudiantes trabajan de manera autónoma.” Los diseños presentan espacios en los que cada metro cuadrado es un ambiente pedagógico. En las zonas de tránsito hay aprendizaje, donde los estudiantes generaran conocimiento a partir de experiencias fuera del aula. De igual modo, un mueble o una escalera pueden tener también la función de graderío, convirtiéndose  automáticamente en espacios de actividades y en elementos compartimentadores.

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La necesidad de un nuevo espacio educativo

Las últimas transformaciones sociales, económicas y sobre todo a las nuevas tecnologías han dado lugar a una sociedad actual más global, donde el acceso a la información y al aprendizaje es infinito. Ante esta nueva realidad somos conscientes del cambio del sistema educativo hacia una nueva educación en la que el alumno sea capaz de desarrollar diferentes competencias y capacidades, donde se produzca un aprendizaje inclusivo y significativo, que le convierta en una persona competente y preparada para adaptarse a un futuro singularizado por el cambio.

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Las formas de aprendizaje y enseñanza tradicional se hacen obsoletas, por lo que los métodos y técnicas de enseñanza cambian, el rol del profesor es otro, la relación entre los propios alumnos y el profesor es distinta, las herramientas son otras, aparecen las TIC, etc. Pero en cambio, la arquitectura y la configuración de espacio de los centros mantiene la rigidez de la antigua escuela. Sigue leyendo